Luis Árias González como autor

Los Centros Obreros y las Casas del Pueblo socialistas en España constituyeron, en su momento, una rica realidad a la que la Guerra Civil puso bruscamente punto y final.Fueron estos espacios de sociabilidad mucho más que unos meros lugares de reunión y unas simples sedes sindicales o partidistas, ya que actuaron también como focos culturales y educativos, además de dar cabida entre sus muros a todo tipo de actividades societarias, cooperativistas y de ocio que conformaron, en buena medida, la mentalidad obrera y popular de la primera treintena del siglo XX español.

Tomás Meabe (1879-1915), fundador de las Juventudes Socialistas, fue una figura tan modesta –Zugazagoitia la calificó de «humilde»–, como imprescindible. Joven, preparado, culto, gran lector y dominando idiomas, hizo frente desde un principio a la oligarquía local, al incipiente nacionalismo bizkaitarra y al arrogante predominio clerical de su Bilbao natal.