Memoria Histórica

La postura del PSOE ante la guerra en Cuba, desde su comienzo el 24 de febrero de 1895, venía caracterizada por la frontal oposición a la guerra como tal, por la oposición a un conflicto en el que al trabajador nada le iba en ello y por la crítica al falso patriotismo de la clase burguesa. El anticolonialismo (entendido como solidaridad entre los oprimidos), característico del movimiento proletario, acentuaba estos rasgos. Estos tres puntos quedaban aunados en la idea única de que a la guerra iban obligados los obreros, dejando sus puestos de trabajo para defender una patria de la que salían beneficiadas las clases burguesas. Además, según iba avanzando el conflicto quedaban más evidentes las exenciones de las que disfrutaban los burgueses a la hora de incorporarse a filas.

24/09/2018

La postura del PSOE ante la guerra en Cuba, desde su comienzo el 24 de febrero de 1895, venía caracterizada por la frontal oposición a la guerra como tal, por la oposición a un conflicto en el que al trabajador nada le iba en ello y por la crítica al falso patriotismo de la clase burguesa. El anticolonialismo (entendido como solidaridad entre los oprimidos), característico del movimiento proletario, acentuaba estos rasgos. Estos tres puntos quedaban aunados en la idea única de que a la guerra iban obligados los obreros, dejando sus puestos de trabajo para defender una patria de la que salían beneficiadas las clases burguesas. Además, según iba avanzando el conflicto quedaban más evidentes las exenciones de las que disfrutaban los burgueses a la hora de incorporarse a filas.

El sabado 15 de septiembre de 2018, a las 19:00 h. se inaugura en Sant Adriá de Besós la exposición El Campo de Bram, con fotografías de Agustí Centelles. Museo de Historia de la Inmigración de Cataluña (MHIC), Masía de Can Serra, Carretera de Mataró, 124 - Sant Adriá de Besós (Barcelona).

En el acto de inauguración intervendrán Inma Boj. Directora Museo, Joan Callau. Alcalde San Adriá de Besós, Oscar Martin del Barrio, Fundación Pablo Iglesias y Octavi Centelles. Hijo del autor.

Entrada libre.

Con el ejército sublevado avanzando en todos los frentes, sin encontrar apenas resistencia y habida cuenta de la imposibilidad de formar un gobierno de coalición de los republicanos con los socialistas, los primeros días de septiembre Azaña encargó al secretario general de la Unión General de Trabajadores, Francisco Largo Caballero, la formación de uno de “unidad nacional” con representación de todas las tendencias combatientes en favor de la República.

El día 30 de agosto de 1948 se acordó en esta localidad vasco francesa el Pacto entre el PSOE y la Confederación de Fuerzas Monárquicas, siendo los primeros desconocedores de que una semana antes se había producido una entrevista secreta de tres horas de duración entre Franco y don Juan de Borbón, a bordo del yate Azor, a cinco millas al norte de San Sebastián. Los socialistas fueron engañados por los monárquicos, pero era el único modo que tenían éstos de contar con el apoyo aliado para derribar el régimen franquista.

La celebración del primer congreso del PSOE comenzó su andadura en el mes de octubre de 1887, cuando la Agrupación Madrileña propuso su celebración en la ciudad de Barcelona coincidiendo en el tiempo con la Exposición Internacional que tendría lugar en la ciudad catalana.

El día 17 de agosto de 1930 se cerró el denominado “Pacto de San Sebastián” en una reunión celebrada en el Casino Republicano de esa ciudad entre republicanos, socialistas y catalanes, presididos por el titular de la entidad anfitriona, Fernando Sasiaín, siendo los participantes Alejandro Lerroux, por Alianza Republicana; Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz y Ángel Galarza, por el Partido Radical Socialista; Manuel Azaña, por Izquierda Republicana; Santiago Casares Quiroga, por la Organización Regional Gallega Autónoma (ORGA); Manuel Carrasco Formiguera, por Acció Catalana; Matías Mallol, por Acció Republicana de Catalunya; Jaime Aiguadé, por Estat Catalá; Niceto Alcalá Zamora y Miguel Maura, por la Derecha Liberal Republicana; así como Indalecio Prieto y Fernando de los Rios, a título individual, pues el PSOE no había querido participar hasta conocer el resultado de la reunión. Asistieron como invitados Eduardo Ortega y Gasset y Felipe Sánchez Román.

A pesar de lo que frecuentemente se ha repetido, el nuevo socialismo español no arrancó del famoso Congreso de Suresnes de octubre de 1974. Éste no fue sino el efecto de un intenso proceso transformador que se venía gestando desde mediados de los años sesenta, pasando por los Congresos preparatorios del partido de 1970 y 1972, y el de UGT de 1971, que supusieron tanto un cambio político como generacional. Se salvó de este modo la difícil coexistencia de los viejos dirigentes que, alejados de la realidad cotidiana, pasaban su tiempo discutiendo, proponiendo y conspirando en charlas de café, enfrentados a una joven militancia que actuaba en la diaria lucha en centros de trabajo, estudio y asociaciones vecinales. Esos fueron los verdaderos motivos de la escisión entre “renovadores” e “históricos” y los de la sustitución del hasta entonces equipo dirigente de partido y sindicato, capitaneados desde 1944 por su veterano secretario general, Rodolfo Llopis, defensor de un férreo anticomunismo y una resistencia pasiva al franquismo.